Asamblea 67 de la Red TDT

“La organicidad y el sostén de la Red TDT se debe a todo el trabajo articulado en primera línea que realizan las organizaciones”. Victor Lopéz.

En febrero pasado asistimos a la  67 Asamblea Nacional de la Red para Todas, Todos y Todes (RED TDT), conformada por 88 organizaciones con presencia en 23 estados de la república, celebrada en el Centro Nacional de Ayuda a las Misiones Indígenas (CENAMI), en la Ciudad de México. Fueron tres días de trabajo intenso para continuar el análisis sobre la situación de los derechos humanos en el país, reafirmar nuestro compromiso en la defensa de la Tierra y el Territorio, y festejar los 36 años de vida de la misma Red. Agua y Vida participamos desde nuestro trabajo en la región sur, impulsado desde el ecofeminismo como horizonte político y de vida para la defensa del agua, la tierra y los territorios.

En la asamblea sostuvimos la definición política y reafirmamos las cinco estrategias de la RED TDT: el derecho a defender derechos humanos y el espacio cívico; Justicia, verdad y memoria; derechos de las mujeres, feminismos y LGBTTQI+; movilidad humana, integración y dignidad liberadora; y  justicia ambiental y defensa de la tierra y el territorio.

Desde Agua y Vida nos encontramos en el eje de Justicia Ambiental y Defensa de la Tierra y el Territorio en la región sur, desde nuestro trabajo formativo para la defensa del agua en la Cuenca del Valle de Jovel (SCLC), las alianzas con organizaciones de base defensoras de sus territorios en diversos municipios de Chiapas y grupos y colectivas que acompañamos en la región. En cada palabra compartida de las, los y les compañeres se escuchó como la defensa de derechos está siendo criminalizada y amenazada, los territorios son devastados por la minería,  los megaproyectos, y  en otros espacios los agroquímicos que contaminan vertientes de aguas; hay despojo de los bienes comunes y desarticulación del tejido social, agravados por la intromisión de gobiernos y actores como el crímen organizado. La crisis climática es cada vez más preocupante: se ven los cambios en los ciclos del agua, lagunas contaminadas y escasez creciente, con afectaciones directas en la salud de la población, y de manera particular en la salud física y emocional de las mujeres y niñeces, sin dejar de lado el conjunto de la madre tierra. Las impactaciones, aunque diversas en cada territorio, son profundamente similares.

También celebramos los años de trabajo y articulación de la RED TDT con el seminario Tejer caminos en defensa de los derechos humanos: 36 años de acción colectiva desde la Red TDT, organizado en tres mesas de diálogo. La primera ofreció un encuadre geopolítico sobre la situación de la nueva hegemonía global y este nuevo orden en el que los países dominantes buscan concentrar el control del mundo. La segunda mesa reflexionó sobre la defensa de los derechos humanos en el contexto actual. Aleida Quintana, de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos, señaló la necesidad de un pacto entre nosotras: cuidarnos hacia adentro para dar verdad hacia afuera, reconociendo el desgaste espiritual que vivimos y el cuidado como una estrategia integral. Sé enfatizó que somos el resultado de los movimientos sociales, que tenemos ancestras y ancestros que nos han dejado camino, y que aunque el panorama actual es desalentador con el retroceso de los derechos humanos, la reducción de espacios cívicos y el aumentos de la desaparición forzada, es necesario seguir construyendo este proyecto político emancipador compartido,  generar alianzas y llegar a las bases populares. Una estrategia es volver al nicho, a la vinculación, a las juventudes, apelar a las emociones: porque “nos une el dolor y la alegría”. Liga: https://www.facebook.com/share/v/181KYJAe3b/

En la tercera mesa escuchamos las voces aliadas de la cooperación internacional para la defensa de los derechos humanos. La solidaridad internacional busca hacer frente a la crisis del derecho internacional, el avance de las ultraderechas y un panorama marcado por las guerras y genocidio des que se habló bastante, se estan haciendo esfuerzos para sostener los recursos. 

Para cerrar este día, parte de las acciones públicas de la asamblea se realizó una Velada por las personas desaparecidas y asesinadas en México, frente al Monumento a la Revolución, convocando a medios de comunicación y personas aliadas que compartieron su palabra. 

Comunicado: https://redtdt.org.mx/archivos/23460.

Sin duda este es un espacio donde encontrarnos, abrazarnos y vincularnos nos abre espacios de esperanza para continuar en la defensa de los derechos humanos, la justicia ambiental y el cuidado de la madre tierra.

¡Que tiemble el patriarcado!

Cada 8 de marzo, miles de mujeres, adolescentes y niñas se manifiestan de múltiples maneras en el mundo. Son diversas las formas en que el color morado se hace presente en las calles, los espacios de lucha, las redes sociales, las canciones, la música y los performances. Las luchas feministas se posicionan cada vez más fuertes, convirtiendo las calles en espacios de diálogo para honrar a quienes nos han guiado desde contextos y miradas críticas como el feminismo comunitario, el feminismo decolonial, el feminismo interseccional, el ecofeminismo, entre muchas otras corrientes, con las que nos sentimos identificadas.

Nosotras, desde nuestra postura ecofeminista, este 8M salimos a las calles de San Cristóbal, llenas de digna rabia, furia feminista e indignación colectiva, para abrazarnos, gritar y soltar con fuerza nuestras voces, llenas de fortaleza, para tender puentes con mujeres de distintos caminos y luchas. Porque la violencia sistémica, estructural y patriarcal no ha parado en el estado de Chiapas ni en el país: hasta el primero de marzo se contabilizaban 8 feminicidios en nuestro estado, de acuerdo con el Atlas del Feminicidio, un atlas que no debería existir.

https://atlasfeminicidio.fge.chiapas.gob.mx/estadisticas

Este 8M mujeres no pudieron estar presentes en su vida cotidiana. Hoy día una compañera, una hermana, una hija, una madre, una tía, no pudo despertar y continuar con su vida, sueños, alegrías.

Al mismo tiempo vemos que nuestras compañeras defensoras del territorio están siendo amenazadas, criminalizadas y despojadas de sus espacios, sus luchas y su voz. Como es el caso de nuestra compañera Paulette Hernández, agredida en febrero pasado por su labor, frente a proyectos extractivos, el despojo, y por denunciar las afectaciones de la palma aceitera, el incremento en los cobros de luz, entre otras problemáticas que afectan a la región Istmo Costa de Chiapas. Asimismo en San Cristóbal, la Red de Defensoras del Agua y el Territorio del Valle de Jovel, denunció las afectaciones que enfrentan principalmente las mujeres ante la crisis hídrica, y las violencias que afectan a las defensoras, como son: “difamación, hostigamiento, judicialización indebida, desapariciones forzadas y feminicidio político”. Léase el pronunciamiento aquí: Red de Defensoras del Agua y el Territorio en el Valle de Jovel

Y nosotras creemos profundamente que para seguir con fuerza y esperanza es importante continuar fortaleciendo, visibilizando y acompañando acciones para la justicia social y ambiental, para el cuidado de los bienes comunes, pero sobre todo para acuerparnos, ¡porque juntas somos mucho más fuertes!

Campaña: Voces de mujeres defensoras de la tierra y el territorio en el sur-sureste de México

¡Unimos nuestras fuerzas, nuestras rebeldías y nuestros corazones!

Desde el programa Defensa del Territorio-Cuerpo-Tierra, impulsamos la Campaña Voces de Mujeres Defensoras de la Tierra y el Territorio en el Sur-Sureste de México, para visibilizar, posicionar y honrar las resistencias de mujeres en la defensa de su territorio-cuerpo-tierra, ante las impactaciones de las políticas extractivistas, la militarización y la violencia estructural. 

En esta ocasión visitamos y conversamos con 8 mujeres de Chiapas, Yucatán y Quintana Roo, quienes defienden sus territorios, frente a distintos proyectos extractivistas, megaproyectos de desarrollo, la militarización y la explotación de recursos naturales. Estas dinámicas han empobrecido, violentado y desplazado a sus habitantes, afectando gravemente la tierra, los cuerpos de agua y los bosques, y rompiendo el tejido comunitario. Sus consecuencias van más allá de lo físico: teniendo afectaciones no solo en la integridad física de las defensoras si no también afectaciones emocionales y enfermedades causadas por estas situaciones, desarticulando el tejido social que por años han sostenido varias comunidades, barrios y colonias a través de la colectividad, la comunicación, el cuidado del territorio y su autonomía.

En esta campaña tuvimos la oportunidad de conversar y compartir en nuestras redes sociales las historias de lucha y resistencia, a través de ilustraciones y las voces del Colectivo Tsijilba bij (Nuevo Camino) de la comunidad de Agua Clara; el Colectivo Nasakobajk del municipio de Chapultenango; y La Red de Mujeres de La Costa en Rebeldía del municipio de Tonalá, todas en Chiapas. También compartimos las voces del grupo de mujeres Noj Kaaj Santa Cruz Xbalam Naj, del municipio de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo y de U Tumben Nekil Kuxta (Una Nueva Semilla de Vida), del municipio de Ixil, Yucatán. 

Mira los videos en los siguientes vínculos: 

Sus voces llegaron desde la fuerza, la claridad y la resistencia, compartiendo cómo enfrentan las situaciones de “desarrollo”, violencias y desplazamiento en sus localidades: desde la protección a la madre tierra, la creatividad, la poesía, la recuperación de la medicina ancestral, el trabajo creativo y el juego con las niñeces, el reconocimiento del ser mujer, la transmisión de los saberes de las abuelas y abuelos, la sanación y el fortalecimiento de sus liderazgos e identidades.

  • Las compañeras zoques, que a través de acciones como la revitalización de la lengua materna, la medicina tradicional y la preservación de la cultura se organizan con su comunidad para hacer frente a los megaproyectos.
  • La compañera Lupita de la Red de Mujeres de la Costa en Rebeldía, quien desde su palabra, su poesía, su fortaleza, resistencia y su gran sonrisa, llena los espacios de alegría rebelde como una forma más de resistir.

Este proceso nos ha enseñado que son múltiples las formas en que las mujeres nos acuerpamos: desde la ternura, el reconocimiento y la alegría hasta las formas más colectivas de organización. Todo ello nos inspira a seguir encontrándonos en procesos tan poderosos y transformadores. 

Calendario Ecofeminista: XV años de luchas, sueños y resistencias colectivas

Con enorme alegría les compartimos el calendario ecofeminista 2025, el cual es parte de nuestra celebración por los XV años de nuestro caminar como Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente.

¡Deseamos que lo disfruten, que las fotografías de fortaleza, dignidad, resistencia y esperanza las inspiren y aviven los fuegos de lucha y construcción de otros mundos posibles!

También queremos compartir con ustedes, un poco de nuestra historia… Parece que fue ayer cuando, en una plática acalorada entre amigas sobre la exclusión de las
mujeres de los procesos de organización comunitaria en torno al agua, dijimos: “¡Ya basta! Vamos a hacer
talleres sólo con las mujeres. ¡De mujeres, con mujeres y para mujeres!” Y así sembramos las semillas de
un proyecto que ahora cumple quince años.
Empezamos de manera voluntaria en el año de 2008 junto a grupos de mujeres organizadas, con las
cuales analizábamos las problemáticas relacionadas al agua y los impactos en su salud, alimentación y
en el trabajo. El interés de diferentes grupos de mujeres en Chiapas era notorio, de modo que en el año
de 2010 nos formalizamos como una Organización No Gubernamental. Hoy somos reconocidas como una organización firmemente comprometida con la lucha por la justicia ambiental, climática y social.
Desde la perspectiva de género y medio ambiente, evolucionamos hacia la perspectiva ecofeminista
crítica latinoamericana. Desde el cuidado y gestión ambiental, ampliamos nuestra perspectiva hacia
los bienes comunes naturales. Desde las problemáticas ambientales locales dirigimos nuestra mirada
hacia la lucha en contra del modelo extractivo. Desde el trabajo con grupos locales de mujeres, avanzamos hacia el trabajo junto a los grupos de defensoras ambientales a nivel estatal, nacional e internacional.

Hemos cambiado porque estamos atentas a los constantes desafíos sociales, políticos, económicos y
culturales que afectan la dignidad de la vida de las mujeres y de la naturaleza. El sistema hegemónico voraz y violento nos desafía constantemente y requiere la revisión comprometida y articulada del contexto en el cual trabajamos. Solo así podemos construir prácticas realmente contestatarias, transformadoras, tanto en lo concreto –la organización de las mujeres y el fortalecimiento de su poder personal y colectivo en la defensa y recuperación de sus comunidades y territorios– como en lo teórico, en lo reflexivo crítico.

Sin agua, no hay vida

Inicialmente, nos enfocábamos principalmente en la formación por medio talleres comunitarios en
distintas regiones del estado sureño mexicano de Chiapas. Un estado periférico, de frontera, con realidades tremendamente dolorosas debido a la exclusión y marginación históricas y a la vez, resistencias y rebeldías también históricas. La educación popular ha sido nuestra principal herramienta para transformar estas realidades. El anclaje inicial de nuestros procesos formativos ha sido siempre la experiencia concreta de las mujeres como fuente de conocimiento, de saberes, de análisis que se colectivizan y problematizan como forma de confrontar esa realidad.

Nuestras estrategias de trabajo, además de la formación, fue ampliándose hacia la investigación
participativa, hacia el activismo feminista y hacia la comunicación. Nuestra guía sigue siendo el derecho
al agua desde la interdependencia con los derechos a la salud, a la alimentación, al trabajo, a la
participación y la toma de decisiones. Es un derecho que también se relaciona con los derechos indígenas, con los derechos a la tierra y el territorio y con los derechos ambientales. Y nuestra consigna es la de que sin agua no hay vida.

Nuestro caminar junto a los grupos de defensoras comunitarias ha favorecido que los alcances de nuestros procesos formativos cuenten con la participación de mujeres de diferentes regiones del territorio mexicano. Actualmente, somos parte de grupos y redes de mujeres y feministas a nivel local, estatal, nacional e internacional.

Y seguimos

Nos enorgullece y nos renueva las esperanzas constatar, en estos quince años, que hemos construido relaciones sólidas y francas con diferentes grupos de defensoras, en donde el trabajo político va de la mano con el compañerismo: luchamos, marchamos, aprendemos juntas y también celebramos y festejamos juntas.

Nos enorgullece ser parte activa y propositiva de este gran movimiento de mujeres que, frente a las violencias, injusticias y opresiones, siembran la dignidad, la fuerza y la esperanza de mundos más sanos, libres y justos.

¡Gracias por ser parte de esta trayectoria!

Escuela Ecofeminista Mujeres Defendiendo el Territorio Cuerpo-Tierra 2023

¡Por la vida en el centro de las decisiones climáticas! La 7ª generación de la Escuela Ecofeminista “Mujeres Defendiendo el Territorio Cuerpo-Tierra”, fue realizada del 22 al 24 de noviembre de 2023, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Nos reunimos entre 19 mujeres defensoras provenientes de los estados de Baja California, Chiapas, Estado de México, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz y Yucatán, además de Ciudad de México. Desde nuestro trabajo y activismo por la defensa de los derechos a la tierra y el territorio, los derechos ambientales, el derecho al agua, los derechos culturales y el derecho a una vida libre de violencia, debatimos sobre la urgencia de posicionar los debates ecofeministas sobre las justicias ambiental, climática y ecológica, para juntas fortalecer la defensa del territorio cuerpo-tierra y construir mundos más sanos y justos. Este video da cuenta de las reflexiones que hemos realizado.

Curso en Línea: Metodologías de la Educación Popular Feminista

Durante los meses de marzo a mayo de 2024, realizamos la segunda edición del curso en línea sobre Metodologías de la Educación Popular Feminista, con el objetivo de generar reflexiones, debates e intercambios sobre la educación popular feminista, sus metodologías, apuestas y principales retos, y así aportar a la construcción de aprendizajes colectivos para la acción transformadora desde y para las mujeres. Formaron parte de esta segunda edición 27 mujeres, provenientes de México, Uruguay, Bolivia, Perú y España, la mayoría provenientes de organizaciones sociales y de base. 

Partimos del hecho de que la Educación Popular Feminista es una propuesta político-pedagógica que tiene como fin la formación de sujetas críticas para transformar las realidades de opresión, violencia y despojo. Busca construir procesos de formación en los cuales las mujeres construyen aprendizajes marcados por el cuestionamiento, la rebeldía, la creatividad y el compromiso. Son procesos en los cuales las mujeres son consideradas sujetas de la producción de conocimientos. Conocimientos que surgen del cuerpo, del pensamiento crítico, de las experiencias vividas, de la memoria histórica, de las relaciones, de las emociones y de las subjetividades. Conocimientos que alimenten las rebeldías personales y colectivas, el reconocimiento de las capacidades de gestar prácticas y saberes desde lugares distintos, de legitimar los conocimientos de las mujeres que han sido invisibilizados y desdeñados.

La estructuración del curso

El curso estuvo diseñado en cuatro módulos que permitieron a las participantes el diálogo –sincrónico y asincrónico– entre pares en la virtualidad. De manera paulatina, transitamos por las metodologías de la educación popular feminista desde una perspectiva crítica, participativa y latinoamericana, procurando, con nuestras reflexiones, aportar al fortalecimiento de los procesos organizativos de las mujeres. 

Los contenidos de cada módulo se orientaron hacia la crítica y autocrítica de los procesos formativos que realizamos, y aportaron a la construcción colectiva de acciones políticas que visibilizaran las problemáticas específicas que afectan a las mujeres, denunciaran las desigualdades, y también las resistencias.  En el centro de nuestros debates, buscamos priorizarnos y reconocernos como constructoras de prácticas transformadoras.

Empezamos conociendo el panorama de la historia, evolución y marco teórico-político de la Educación Popular en Abya Yala, enfocándonos en el cómo las educadoras populares feministas fueron construyendo un enfoque hacia la crítica del patriarcado, fortaleciendo su papel como mujeres y sujetas políticas en la construcción del conocimiento desde la realidad de las mujeres y sus movimientos populares, de base e, incluso, guerrilleros. 

Mantuvimos siempre presente la aseveración de que la metodología de la educación popular feminista busca aportar a los movimientos feministas y así transformar este sistema voraz que nos aniquila, que nos fragmenta, que nos transforma en objetos, que se nutre de nuestro trabajo, esfuerzo y creatividad – despojándonos continuamente. En otras palabras, el compromiso de la educación popular feminista es cuestionar, transformar las realidades de injusticia que todavía viven las mujeres – a pesar de los logros y avances que hemos tenido gracias al movimiento feminista. 

Deconstrucción-reconstrucción

Los módulos del curso estaban relacionados entre sí, de modo que las participantes fortalecieron sus reflexiones sobre el hecho de que ésta es una metodología que se caracteriza por la dinamicidad, creatividad, pasión, valentía, y potencial crítico transformador. Es una práctica que implica la superación de las dicotomías de la modernidad occidental que crea jerarquías de valor entre cuerpo-mente, emoción-razón, privado-público, naturaleza-cultura, entre otras. Implica, además, reconocer los tiempos y ritmos de cada una, desde la aseveración implícita de que las mujeres vivimos múltiples y diferenciadas opresiones, y tenemos diferentes intereses políticos. También pudimos ampliar nuestra mirada a la destrucción y despojo de la naturaleza y los ecosistemas, que va de la mano con las violencias y despojo hacia nuestros cuerpos. 

El curso nos llevó a cada una a romper con las supuestas seguridades que nos proporciona el sistema patriarcal; romper con las violencias aprendidas; romper con la comodidad que nos otorga el papel de víctimas; romper con esquemas profundamente arraigados sobre la vida, el trabajo, la espiritualidad, el consumo, el discurso, el activismo “militante”, entre otros aprendizajes. Fue un proceso colectivo en lo mínimo, doloroso, inquietante y que a la vez nos llevó a volver a reconstruirnos, re-construcción que requiere tiempo, soledad y el dolor de, como semillas, partirnos, rompernos y volver a crecer y florecer. Y al mismo tiempo, pudimos coincidir y sentir la alegría de sabernos aliadas, compañeras de lucha y caminos. 

Un elemento clave en el curso fue la constatación de que la ética y política feminista con y entre las mujeres con las que trabajamos pasa por la construcción de una mirada interseccional, que está en constante revisión crítica y autocrítica, en la cual todas las participantes de un proceso formativo están en constante cambio y reflexión sobre nuestros propios procesos personales y colectivos. Entre los procesos formativos que revisamos, se destaca el taller, que se ha consolidado como espacio privilegiado de la Educación Popular. 

El taller como espacio privilegiado para la construcción colectiva de conocimientos

Como método predominante en los procesos de educación popular feminista, el “taller” es uno de los espacios privilegiados para la construcción colectiva de conocimientos. Paulo Freire se preguntaba: “¿cómo llegar al pueblo y despertar las ganas de luchar?” Y en esta sintonía, nos preguntamos: ¿cómo llegar a las mujeres y despertar las ganas de luchar y transformar el sistema patriarcal capitalista, racista y colonial?

Acompañando las diferentes corrientes y evolución de los movimientos feministas, el taller como método también ha evolucionado, profundizado y ampliado cada vez más su claro fin político de transformar las injusticias. 

Vimos, en el curso, que, para lograr este fin, en el taller se emplean “técnicas” y herramientas didácticas participativas que van más allá de la reflexión analítica y racional por parte de las personas participantes. La apuesta es la de validar otras formas de conocimiento, que surgen no solamente desde el análisis y pensamiento crítico, sino que también de los sentimientos, de la intuición, de las emociones y memoria personal y colectiva. 

Buscamos recuperar el potencial transformador y creador de conciencia política que tiene el taller. Esta perspectiva, -además de superar la excesiva valoración de lo racional frente a lo emocional, y lo mental en contraposición a lo corporal-, es también una perspectiva intencionada, que se orienta hacia un posicionamiento político que cuestiona las dualidades entre razón-emoción, mente-cuerpo, objetivo-subjetivo presentes en nuestras sociedades patriarcales, a modo de recuperar y validar formas de conocimiento de las mujeres que han sido históricamente devaluadas por este sistema.

Renovar las esperanzas

Ser impulsoras de procesos transformativos, para nosotras de Agua y Vida es una gran satisfacción, porque esta es nuestra razón de ser: transformar las realidades de opresión e injusticia hacia realidades en las cuales la vida ocupa el centro. Para terminar, dejamos aquí algunos testimonios de las participantes, que nos inspiran, nos motivan y nos renuevan las esperanzas para seguir realizando y mejorando este curso. 

¡Gracias a todas las personas que hicieron parte!

“Me pareció muy provocador, considero que la estructura del mismo traza una ruta bastante clara que permite analizar la propuesta crítica de la educación popular feminista hasta llegar a lo concreto y analizar nuestras propias prácticas. Los materiales, tanto videos como lecturas son muy potentes, ponen al centro de la discusión la apuesta política de la EPF y cómo a través de ésta se cuestionan las diferentes opresiones que vivimos las mujeres. Pienso que las tareas nos motivan a explorar nuestra creatividad de diversas formas. Los encuentros virtuales abren espacios de discusión muy necesarios y nos orientan no sólo sobre los contenidos del curso, sino también a ser críticas con lo que hacemos, cómo lo hacemos y su finalidad política”.

“Me pareció potente la reflexión política desde la práctica emancipadora de la organización y colectivización de grupos de mujeres. Aprendí de técnicas y métodos de la EPF que ya había llevado sin saber que eran tales, lo cual me dio mucha fuerza e inspiración para seguir caminando estos procesos emancipatorios. Pude escuchar las diferentes apuestas de mis compañeras en sus respectivos caminares, sentí un espacio abierto y seguro para el diálogo y la reflexión”.

“Superó mis expectativas pues las reflexiones que detonó me hicieron analizar lo fundamental que resulta partir de las propias experiencias para la construcción del conocimiento colectivo, crítico y transformador, que permita potenciar las luchas que las mujeres vienen dando para enfrentar las diversas opresiones que nos atraviesan, pero también fijar la mirada en la responsabilidad política que tenemos como facilitadoras”.

“Comprendí lo que es la EPF, pude cuestionarme personalmente mi ser feminista, además de complementar y reforzar mis conocimientos sobre EP y logré organizar mis ideas en torno a una propuesta metodológica práctica con estructura y con fundamentos teórico- conceptuales sólidos”.

“Diría que rebasaron mis expectativas, ya que los materiales de lectura fueron muy bien escogidos, el desarrollo de los módulos, muy bien planeados y resumidos. Además, el conocer las experiencias de las participantes es inspirador y produce empatía entre nosotras. Muchas gracias por ayudarnos a conectarnos con nuestra creatividad feminista”.

“El curso me ha ayudado a entender que para lograr una educación situada hay que hacerlo al revés de cómo nos enseñan, partir de lo interno y no de lo externo, también que como facilitadora es necesario estar en observación y cuestionamiento constante. Me llevó frases, preguntas, que me hicieron desbloquear pensares y sentires. Ahora trato de tener presentes esas palabras clave continuamente para seguir profundizando esas reflexiones”.

V Asamblea del Movimiento de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra y Nuestros Territorios

Durante los días 23 y 24 de marzo de este año, en CIDECI-UNITIERRA, en San Cristóbal de Las Casas, las mujeres organizadas en el Movimiento de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra y Nuestros Territorios se reunieron en torno a la V Asamblea para fortalecerse, convivir, aprender juntas, compartir y celebrar la vida y las luchas.

El Movimiento de Mujeres está conformado por el Colectivo Defensoras de Nasakobajk, de Zona Zoque; por el Colectivo Tsijilba Bij (Nuevo Camino), de la Zona Selva Ch’ol y tzeltal; por la Red de Mujeres de la Costa en Rebeldía, de la Zona Costa; por el Colectivo familiar Mujeres, Zona Altos tsotsil; por el Colectivo Nichim, en Zona Altos tzeltal, y por las compañeras del Colectivo Antsetik Ts’unun, de la Zona Altos.

Las mujeres sabemos que juntas somos más fuertes y que sólo juntas podemos recuperar y afianzar nuestro poder personal y colectivo en contra de los embates del cruel sistema capitalista, racista y colonial que despoja nuestras tierras, territorios, cuerpos e historia.

Estamos informadas y no nos callaremos – denunciamos todo lo que nos despoja

Compartimos nuestros conocimientos sobre la creciente violencia generada por la presencia de la Guardia Nacional, policías y el crimen organizado en nuestros territorios, que generan miedo, preocupación y angustias, pero también amenazas directas a nosotras y a nuestros procesos organizativos por medio de los secuestros, levantones, bloqueos de carreteras, apagones de luz eléctrica, balaceras, entre otras estrategias de control sobre nuestros cuerpos y nuestras luchas.

También compartimos sobre los impactos de los proyectos extractivos en nuestras vidas y en nuestras tierras: la minería, los monocultivos, las grandes carreteras y el mal llamado Tren Maya, destruyen nuestras tierras, contaminan nuestro suelo, afecta nuestro acceso al agua, destruyen nuestros bosques, amenazan nuestra alimentación y nos privan de los medios para la vida digna.

Constatamos que la presencia de los cárteles de la droga son una amenaza constante a nuestros pueblos y culturas debido a la violencia que generan, en especial el acoso a las mujeres y debido a las drogas que representan un grave peligro para las y los jóvenes.

Estamos organizadas, defendemos el territorio y construimos esperanzas

Al lado de tantas violencias, amenazas y destrucción, las mujeres estamos realizando acciones concretas que permiten la vida digna. Estamos reuniéndonos con cada vez más frecuencia y así fortalecemos nuestras redes de contención, apoyo y fuerza. Estamos apostando cada vez más por los cultivos tradicionales, pese a todas las dificultades que tenemos. Estamos aumentando nuestros conocimientos sobre las plantas medicinales y realizando medicamentos, pomadas, tinturas para cuidar de nuestra salud. Estamos construyendo, juntas, mundos en los cuales la vida digna sea una realidad.

Reconocemos que “como mujeres organizadas, es importante y necesario estar informadas, seguir pronunciándonos y dar a conocer lo que sucede. No podemos quedarnos calladas. Es importante mantener las asambleas comunitarias y visibilizar la situación que pasa en cada comunidad. Buscar a más mujeres para organizarnos. Generar propuestas para la vida, el cuidado entre comunidades y hacia la Madre Tierra” (Pronunciamiento V Asamblea, 2024.). Unimos nuestra voz a la de las compañeras que valientemente afirman que Tierra Madre y territorio somos una. ¡Juntas y organizadas venceremos!

Marcha Mundial de Las Mujeres – 24 horas de Acción Solidaria Feminista por Palestina

¡Mujeres en Marcha hasta que Palestina sea Libre de Río a mar!

El pasado 30 de marzo, como parte de la Marcha Mundial de las Mujeres – México, participamos de las 24 horas de Acción Solidaria Feminista por Palestina. Mujeres de todo el mundo nos organizamos para difundir mensajes de esperanza, lucha y solidaridad para las mujeres palestinas. 

El 9 de octubre de 2024, Israel impuso un bloqueo total sobre Gaza, exacerbando una crisis humanitaria sin precedentes debido a su rapidez e intensidad: Israel interrumpió el suministro de agua, alimentos, electricidad, gas y combustible; cerró los pasos fronterizos entre Palestina y Egipto, impidiendo que la población civil intentara salvarse y, al mismo tiempo, impidiendo la entrada de la ayuda humanitaria.

Se trata de un genocidio fríamente calculado, ya que, al mismo tiempo, Israel intensificó el bombardeo en plazas públicas, en viviendas y barrios completos, escuelas, hospitales, mercados y otros centros de seguridad, atención, ayuda y supervivencia. Las cifras arrojan más de 27.300 personas palestinas asesinadas, entre ellas más de 7.000 niñas y niños, y otras 66.000 habrían resultado heridas.

Privar deliberada y premeditadamente a la población civil de los medios elementales para su supervivencia como el agua, alimentos, atención médica y ayuda humanitaria constituye crimen de guerra. Arrojar bombas en centros de ayuda y cerrar fronteras, concentrando la población en la zona de conflicto, impidiendo su protección es claramente un genocidio.

La Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) ha denunciado que el 70% de las víctimas son infancias y mujeres, y que “la situación agrava los problemas a los que ya se enfrentan las mujeres. El desplazamiento de sus hogares conlleva la pérdida de sus medios de subsistencia, una mayor vulnerabilidad ante la violencia y mayores dificultades para acceder a la salud reproductiva y materna”.

Las guerras como reflejo del sistema patriarcal capitalista y colonial

Las guerras siempre son intereses estratégicos por la tierra y sus bienes comunes naturales, que los hombres en el poder realizan para aumentar su poder de influencia y dinero. Por eso todo lo relacionado con la guerra es patriarcal: son los hombres en el poder que las impulsan y la crean. Y es capitalista porque se destinan enormes cantidades de dinero para investigación y tecnologías de guerra: armas cada vez más sofisticadas que se producen y se venden. Y es colonial porque somete y despoja los pueblos históricamente excluidos y marginados.

En el contexto de la guerra genocida entablada por el estado de Israel en contra del pueblo palestino, la MMM evidencia que “la ocupación genocida de Israel es un producto más del sistema patriarcal capitalista y se cruza con la destrucción causada por la necropolítica colonialista, racista y autoritaria. Estos sistemas opresivos colaboran para comerciar con armas, construir fronteras militarizadas y explotar conjuntamente nuestros recursos naturales”.

¡Acción solidaria feminista de 24 horas siguiendo el Sol!

En este 2024, desde nuestro compromiso y lucha feminista en contra del patriarcado y sus guerras, desde la MMM-México participamos de las 24 horas de Acción Solidaria Feminista por Palestina. Desde la consigna “¡Mujeres en Marcha hasta que Palestina sea Libre de Río a mar!”, unimos nuestras voces a las voces de todas las mujeres del planeta que no nos cansamos de desafiar los sistemas patriarcales; que luchamos para denunciar, visibilizar y desmantelar las estructuras de opresión y que nos organizamos para soñar, imaginar y trabajar por la construcción de mundos más sanos, justos y libres. Marchamos hacia el futuro, guiadas por la luz de la solidaridad y la promesa de un mañana justo e igualitario.

Las 24 horas de Acción Solidaria Feminista por Palestina, de este 30 de marzo, consistió en que mujeres de todo el mundo, al medio día de cada una de las zonas horarias del planeta, nos pronunciamos de diferentes maneras por el cese al fuego de Israel y sus aliados en contra de Palestina, y generando una corriente mundial que hacía eco de nuestras reivindicaciones comunes por un mundo mejor. Exigimos la urgente necesidad de poner fin, de inmediato, a la ocupación y al genocidio israelíes.

Pues sabemos muy bien que ¡si hieren a una, nos hieren a todas! Y eso no lo vamos a permitir.

Comunicación Estratégica Feminista: un proceso para fortalecer las colectividades

La comunicación es imprescindible en todos los procesos organizativos, es la vía de continuidad y crecimiento, es un elemento clave para el sostenimiento tanto interno como externo de los grupos. Sin embargo, en esta era de la tecnología e inmediatez, en dónde los sucesos ocurren y hay que dar respuesta, muchas veces caemos en el error de creer que al replicar o difundir información ya estamos comunicando.

Conviene hacer un alto y cuestionarnos ¿realmente es así? Difundir información es vitalmente importante en ciertos momentos de urgencia, pero la comunicación va más allá, nos invita a abrirnos hacia nosotras y las otras, reflexionar y tomar conciencia, por ello es un espacio de poder en disputa.

El poder de la comunicación nos permite encontrarnos, reconocernos, comprendernos, organizarnos y construir acciones que nos permitan cambiar nuestra realidad. Nos da la oportunidad de posicionar nuestras demandas, luchas, exigencias, contar esas historias que muchas veces han sido opacadas, silenciadas, pero que siempre encuentran las formas de salir y narrarse a sí mismas.

¿Cómo podemos, desde las organizaciones y colectivos, recuperar ese poder?

Comunicación Estratégica Feminista

Desde la Comunicación Estratégica Feminista buscamos compartir nuestros dolores, rabias, pero también esperanzas, sueños y los trabajos que realizamos para lograr construir esos otros mundos. Sabemos que unidas somos más fuertes, y que también unidas podemos amplificar nuestras voces, replicar las alegrías, compartir la indignación y expandir las llamadas a la acción.

Retomando esta propuesta y uniéndola con la educación popular feminista, durante 2023 realizamos un poderoso proceso de formación entre pares con colectivos y redes de mujeres del estado de Chiapas. A partir de este proceso, entre todas hemos podido hacer un alto para recuperar nuestras historias, recuperar nuestras victorias y fracasos, la rabia por las violencias e injusticias, pero también nuestras esperanzas, alegrías, los encuentros y desencuentros. Estas historias nos muestran el camino que hemos recorrido, nos legitiman y nos motivan a seguir. En esta forma de comunicación que estamos construyendo, tanto al interior como el exterior de las colectivas, apostamos por narrarnos desde una mirada esperanzadora y poderosa, reconociendo y validando nuestro trabajo como defensoras en el día a día.

El proceso nos permitió volver a nosotras, recuperar nuestro caminar, fortalecernos y reconocernos como grupos organizados que estamos luchando, creando y trabajando por mundos más sanos y justos. Sin embargo, así como encontramos certezas, surgen y se mantienen algunas dudas.

¿Cómo enfocar el poder de la comunicación estratégica feminista para revertir la invisibilización que existe del trabajo de las mujeres en la defensa del territorio? 

¿Qué medios debe tomar la comunicación estratégica feminista para lograr el reconocimiento social, político y financiero a nuestra labor?

Las redes sociales como espacio hegemónico de comunicación visible ¿son accesibles para las mujeres defensoras?

Las redes sociales se han convertido en los espacios por excelencia para difundir información de manera rápida y sin costo. Sin embargo, sabemos que este medio de comunicación no está al alcance de todas. Sabemos que siguen existiendo brechas tecnológicas, de acceso, manejo y generacionales, así como de falta de tiempo, dificultades para crear estrategias y seguimiento, y sobrecarga laboral que dificultan su uso.

Aquí queremos compartir y reflexionar sobre las dificultades a las que se enfrentan las mujeres defensoras para tomar el poder de la comunicación, incluyendo los medios “más accesibles” que serían las redes sociales y utilizarlo en pro de la externalización y visibilización de nuestro trabajo.

Al realizar la campaña Voces de Agua, Tierra y Mujeres(https://www.youtube.com/watch?v=wy0hGQHjhdI) nos percatamos de las dificultades que tenemos para entretejernos de manera virtual. Algunas de las complicaciones fueron la falta de tiempo para el manejo de las redes de manera sostenida, la falta de habilidades y los múltiples roles que las mujeres realizan dentro de sus organizaciones.

¿Qué tan cierto es que, «si no estás en las redes, no existes»?

Sabemos que el hecho de que, si no difundimos nuestro trabajo y nuestros pensamientos en redes, no significa que las mujeres no estemos ahí. Eso porque ante los proyectos extractivos, de despojo y violencia que se agudizan constantemente, las mujeres seguimos en lucha. Vemos que surgen y se sostienen diferentes movimientos de mujeres en defensa de la tierra, el territorio y nuestros derechos y que, pese a sentirse constantemente invisibilizadas, silenciadas, ocultadas por la falta de reconocimiento social, político y financiero a su trabajo, siguen organizándose y apostando a colocar la vida en el centro.

Estas mujeres están en los frentes de lucha, directamente defendiendo sus territorios y haciendo frente a las amenazas. Pero su trabajo sigue sin ser lo suficientemente valorado, reconocido, respetado y sobre todo apoyado.

La vida no se gesta en las redes sociales, ni en la virtualidad

También a través de la campaña nos dimos cuenta que en una sociedad en dónde predomina la inmediatez, lo caótico, lo superfluo y la des-información, es muy difícil posicionar los temas dónde la belleza de la cotidianidad, de la organización y de la defensa real de la vida digna estén en el centro.

Hemos defendido, en este proceso de comunicación estratégica feminista, que la vida no se gesta en la inmediatez. La vida requiere de lentitud, de presencia, de cercanía, de compartir. La vida requiere de tiempo, de persistencia, de un antes, un ahora y un después. Las luchas que realizamos tienen historia, y no podemos perder esta perspectiva histórica, mucho menos la perspectiva política de nuestros procesos como defensoras.

Por eso, queremos invitarnos a hacer un alto en el camino. Sabemos que no podemos salirnos por completo del sistema, pero sí podemos decidir cuando queremos ir más lentas, cuando podemos tomar un tiempo, respirar y admirar la belleza, la fuerza y el poder de lo que está ocurriendo ahí frente a nosotras, no en una pantalla, sino que en el mundo real, en el mundo de la vida, de los encuentros, de los ojos que se miran y de las manos que tomamos y levantamos juntas.

22 de marzo: Mujeres que luchan por el agua

En el reflejo del agua, se observan los cientos de mujeres que luchan por cuidarla, respetarla y administrarla para seguir compartiendo la vida.

En marco del 8 de marzo, Día Internacional de Lucha de las Mujeres, y del 22 de marzo, Día Mundial del Agua, desde Agua y Vida y la Red de Defensoras del Agua y el Territorio, realizamos el panel: Mujeres que luchan por el agua. Nuestro propósito fue el de posicionar las luchas y apuestas políticas de las defensoras del agua en San Cristóbal de Las Casas, visibilizar nuestras preocupaciones, dificultades y principalmente las acciones que las mujeres organizadas realizamos para cuidar y defender el agua.

Nunca nos cansaremos de decir que las mujeres somos las principales usuarias del agua para uso familiar y para las actividades de supervivencia; somos las que la usamos para el trabajo doméstico, como la limpieza de la casa, el lavado de ropa y la preparación de alimentos. Y somos las más afectadas cuando no hay agua. El cuidado y la defensa del agua ha sido una lucha histórica de las mujeres, principalmente las mujeres históricamente marginadas y excluidas por el sistema patriarcal racista, capitalista y colonial.

Agua y extractivismo

Los proyectos extractivos como la minería, los monocultivos y la extracción de hidrocarburos afectan directamente al agua por medio de la contaminación con metales pesados y agroquímicos, y así generan una dinámica de escasez de agua para uso humano, para la agricultura y para los animales.

Por ejemplo, con respecto al monocultivo de palma aceitera, una sola planta de palma necesita por lo menos 30 litros de agua diarios. Respecto a la minería, ésta es una información representa todo un reto, ya que la Secretaría de Economía –instancia responsable de proporcionar la información para la ciudadanía– no reporta esta información de manera clara, transparente y confiable. Pero está lo suficientemente comprobado que la minería es una de las actividades industriales que más consume agua y que genera el mayor impacto sobre el medio natural, pues el agua, el suelo y el aire son grave e irreversiblemente afectados por las explosiones, la retirada y transformación de los minerales.

Mientras que empresas y corporaciones cuentan con grandes concesiones de agua, las mujeres y sus familias apenas tienen lo suficiente para sobrevivir – y eso cuando lo tienen.

Agua, crimen organizado y militarización

Los proyectos extractivos conllevan la militarización de los territorios. Las empresas, junto al gobierno, contratan agentes de seguridad privada y pública, y la presencia de las fuerzas castrenses en los territorios incrementan las violencias contra las mujeres: acoso sexual, hostigamiento, amenazas para las defensoras, criminalización de la protesta, desaparición forzada y feminicidios. En los últimos tres años, en Chiapas, la presencia de los cárteles del crimen organizado y los conflictos por el control del territorio se han intensificado, siendo que estos grupos están controlando también el acceso al agua. Los apagones de luz eléctrica y los toques de queda intensifican esta situación, siendo que las mujeres son las más afectadas por la violencia y las problemáticas relacionadas al agua, como la salud y la alimentación.

Las Mujeres Somos Agua

Entre nuestras acciones, además de visibilizar las iniciativas que las mujeres realizan para cuidar y defender el agua, entre las actividades del panel Mujeres que luchan por el agua, expusimos y debatimos sobre cuatro corto-documentales que narran las luchas de las mujeres por el agua.

Desde Zambia, conocimos las luchas de las mujeres de Mukonga Village; desde la Umravam, India, conocimos las estrategias de las mujeres de Gond Adivasi. Desde el estado de Pará, Brasil, conocimos las luchas de las mujeres del Quilombo Ilha de Merces. Y desde San Cristóbal, conocimos las luchas de las defensoras ambientales, plasmadas en el video Somos Agua realizado por Agua y Vida.

Las mujeres estamos realizando muchas acciones para la defensa del agua, a pesar del machismo que vivimos en los movimientos, en la sociedad y la cultura. Pero no nos intimidamos: nos organizamos cada vez más en contra de todas las fuerzas que buscan impedir nuestra lucha para que el agua sea cuidada y preservada.