Tercera Generación de la Escuela Ecofeminista

En los días 23, 24 y 25 de agosto, tuvimos la dicha de realizar la 3a Generación de la Escuela Ecofeminista Mujeres Defendiendo el Territorio Cuerpo-Tierra.

Fuimos un grupo de 23 mujeres valientes y creativas, de diferentes organizaciones y comunidades, que construimos análisis conjuntos, geográficamente situados y comprometidos con la defensa y recuperación del territorio cuerpo-tierra, desde la perspectiva ecofeminista y de los derechos.

Reflexionamos sobre el impacto de los megaproyectos extractivos en nuestros cuerpos y nuestros territorios, desde la perspectiva ecofeminista crítica y desde la interdependencia de nuestros derechos.

Las mujeres defendemos nuestros territorios

Las luchas en contra de megaproyectos de minería, de carreteras, de turismo, represas, energía, monocultivos, transgénicos, entre otros son luchas no solamente para defender un pedazo de tierra, sino que por otras formas de gestionar y habitar el territorio, de otra forma de economía local, de alimentación, de trabajo y de descanso, por otros modelos de vida, de sociedad y de relación con la naturaleza no marcados por los paradigmas dicotómicos de la modernidad.

Existe un claro interés por acabar con el territorio-lugar, y ésta es una guerra capitalista que se da desde la globalización para hacer valer sus creencias de que el desarrollo neoliberal es la única vía para una vida buena.

Las mujeres indígenas y mestizas marginadas, empobrecidas, están organizándose por la defensa y despatriarcalización de su territorio-cuerpo y territorio-tierra, luchando en contra de diferentes formas de opresión capitalista patriarcal y saqueos promovidos por las empresas nacionales y transnacionales bajo el beneplácito del Estado, y denuncian las violencias que generan el extractivismo y el despojo de todos sus medios de vida.

El territorio Cuerpo

Como un territorio, el cuerpo es una construcción social, cultural e histórica. Mientras un cuerpo –el de los hombres– proviene de una historia de poder y libertad, otro cuerpo –el de las mujeres– tiene una historia de sumisión, maltrato y marginación.

La perspectiva del territorio cuerpo-tierra se ha construido desde la historia de despojo, militarización y violencia que viven las mujeres indígenas, marginadas y racializadas, como afrodescendientes y migrantes.

Parte de la constatación del cuerpo como un lugar, como un territorio propio, el primer territorio en donde la vida se expresa y desde el cual la vivimos en toda su complejidad.

El cuerpo de las mujeres, principalmente las marginadas, ha sido un territorio de luchas, despojos, imposiociones, violaciones de límites y fronteras, así como de resistencias y poder. El derecho a tomar decisiones propias sobre nuestros propios cuerpos y nuestra vida sigue siendo motivo de luchas, por lo cual la defensa del cuerpo y de la vida va de la mano con la defensa de la tierra, pues no podemos hablar de cuerpos sanos, libres y en vida digna, mientras el territorio que habitamos, sea urbano o rural, está siendo despojado y explotado. Tampoco podemos hablar de un territorio en donde la dignidad de la vida exista mientras los cuerpos de las mujeres son violados. La liberación de la tierra y la construcción de una sociedad justa pasa, necesariamente, por la liberación de los cuerpos.

En breve, les compartiremos la memoria general del proceso. Mientras, pueden ver nuestro álbum de fotos aquí.

Infografía No a la Coca Coca

Infografía No a la Coca CocaInfografía No a la Coca Coca

México es el país que más consume refrescos y bebidas azucaradas. Conforme la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública, para 2017 una persona mexicana consumía en promedio 163 litros de estas bebidas al año. Estos datos significan que en México existen altas tasas de obesidad infantil, diabetes, caries y desnutrición.

*Chiapas, es el estado que más consume refrescos*
Por su vez, Chiapas es el estado que más consume refrescos. Y en la región de Los Altos, el consumo está arriba del promedio nacional: 821 litros al año, lo que equivalen a 2.25 litros por persona (CienciaMX Noticias).

Los refrescos provocan: hipertensión, diabetes, problemas renales y cardíacos, osteoporosis, caries dental, desnutrición y obesidad.

*1 botella de 600 ml = 11 cucharas de azúcar*

En San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, la empresa Coca Cola FEMSA tiene la concesión para extraer agua de 3 pozos profundos. La empresa extrae, diariamente, más de 800 mil litros de agua. La empresa vende sus productos como felicidad, esperanza, amistad, desarrollo. Eso pone en riesgo el derecho a la salud en uno de los estados con mayor pobreza y malnutrición.

Coca Cola FEMSA vende sus productos a precios más bajos en comunidades indígenas, llevando a la pérdida de la identidad y prácticas ancestrales. Coca Cola ha sustituido bebidas tan elementales como el agua, tan tradicionales como el pozol y tan espirituales como el posh.
*¡Di no a la Coca Cola!*

Infografía Mujeres y Agua

Infografía Mujeres y AguaInfografía Mujeres y Agua

El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

El derecho humano al agua significa que toda persona tiene derecho al agua en cantidad y calidad adecuadas y en accesibilidad física y económica.

En México, este derecho fue reconocido en 2012 y está plasmado en el artículo cuarto de la Constitución, que afirma que:
«Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará este derecho y la ley definirá las bases, apoyos y modalidades para el acceso y uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos, estableciendo la participación de la Federación, las entidades federativas y los municipios, así como la participación de la ciudadanía para la consecución de dichos fines».

Sin embargo, el Estado es uno de los principales violadores de este derecho, pues por medio de reformas políticas neoliberales ha creado decretos y leyes que destinan el agua para las empresas, no para las personas y para el ecosistema.

La falta de un acceso al agua y a un saneamiento seguro afecta de manera diferenciada a las mujeres, especialmente las indígenas, no sólo en términos de salud, sino también en términos de su dignidad y seguridad: por ser el grupo social que más está en contacto con el agua debido a los roles de género y a la desigual división sexual del trabajo, a ellas les toca una posición vulnerable ante la contaminación y la carencia del agua, ante los fenómenos sociales como la migración de los hombres, fenómenos ambientales como inundaciones y sequías y su repercusión en la salud, en la alimentación y en la calidad de vida en general.

Infografía Somos Defensoras Ambientales

Infografía Somos Defensoras AmbientalesInfografía Somos Defensoras Ambientales

México ocupa el cuarto lugar más peligroso en América Latina para las defensoras ambientales, que día con día luchan para defender la tierra, el territorio, la biodiversidad frente a las embestidas del Estado y las empresas. Estas valientes mujeres, muchas de ellas lideresas comunitarias y activistas, han sufrido amenazas, difamaciones, persecuciones, intimidaciones, violencia emocional, física y sexual, la criminalización de la protesta social, entre otras acciones que significan la violación sistemática de sus derechos a defender a los derechos.

En 2018 el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó una política para la protección de defensoras y defensores ambientales, en la que «se compromete a trabajar con gobiernos y empresas para mejorar la protección de aquellas personas que están en la línea de frente en la batalla por el futuro de nuestro planeta» (Global Witness).

Entre otros elementos, esta política se compromete a:
* Denunciar los ataques contra activistas y a impulsar la rendición de cuentas de los responsables, al mismo tiempo que realiza incidencia ante gobiernos y empresas en pos de una protección más eficaz;
* Establecer un Mecanismo de Respuesta Rápida a través del cual las y los activistas ambientales puedan informar casos de amenazas o ataques, de modo tal que el PNUMA pueda denunciar o tomar otras medidas de apoyo o protección;
* Proporcionar apoyo legal y técnico, así como recursos, a sociedad civil, gobiernos, jueces y empresas para el apoyo y la protección de personas defensoras;
* Lanzar una campaña global para crear conciencia y estimular la acción sobre la protección ambiental, posicionando como central el papel de las personas defensoras del medio ambiente.

Sin embargo, esta política aún no cuenta con mecanismos de aplicación en México. Aquí, existe una fuerte tensión entre la defensa del territorio y sus bienes naturales, y los intereses de las empresas que, respaldadas por las reformas constitucionales y con el apoyo del Estado, están invadiendo los territorios rurales y urbanos, destruyendo el ecosistema, e implementando proyectos desarrollistas y extractivistas.

p=. *Nosotras decimos !NO¡ a los intereses políticos y económicos en el territorio.*
p=. *Decimos sí a la vida, a la gestión comunitaria de los bienes comunes.*

Infografía Somos Agua, somos Tierra

Infografía Somos Agua, somos TierraInfografía Somos Agua, somos Tierra

p=. *Las mujeres luchamos para que la vida esté en el centro de la organización social, política y económica*

Las defensoras ambientales son todas las mujeres que, a título individual o colectivo, trabajan para hacer realidad los derechos ambientales, el derecho al agua, a la tierra y al territorio. Son mujeres con un firme compromiso en “visibilizar situaciones de injusticia social y combatir la impunidad” (Amnistía Internacional).

Las defensoras ambientales en su mayoría son mujeres indígenas y campesinas, que defienden sus territorios y culturas de los proyectos de desarrollo neoliberal y extractivista, como mineras, fracking, eólicas, represas, monocultivos, tala de árboles, proyectos turísticos, grandes carreteras y otros que afectan el territorio, la vida humana y no humana.

Las mujeres, principalmente las indígenas y las mestizas marginadas nos organizamos, luchamos y resistimos a los embates de las empresas que despojan los territorios con la complicidad del gobierno.

*Somos defensoras ambientales*
* Las mujeres, principalmente las indígenas y mestizas marginadas, impulsan prácticas ecológicas que promueven la justicia ambiental.
* Las mujeres protegen y defenden sus tierras, semillas, aguas, territorios y vidas comunitarias. Juntas, enfrentan el deterioro ambiental, el despojo territorial y la pobreza.
* Todo este trabajo lo realizamos en condiciones de peligro: sufrimos amenazas, difamación y violencia. Muchas veces lo hacemos en medio a conflictos y sin el apoyo de la comunidad o de la familia.

*Ya basta de criminalizar las defensoras del ambiente*

Video del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y Colectivo

Video del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y ColectivoVideo del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y Colectivo

Las mujeres somos la mayoría en los movimientos por la defensa de la tierra y el territorio, sin embargo, enfrentamos muchas dificultades para la participación y la toma de decisiones, debido a nuestra sobrecarga de trabajo y al machismo todavía imperante en la familia y al interior de los propios movimientos.

Así, en los días 30 y 31 de mayo y 1 y 2 de junio de 2019, nos reunimos para platicar y recuperar nuestro poder personal y colectivo como mujeres. Queremos cambiar la idea de que las mujeres somos víctimas del deterioro ambiental y queremos ser reconocidas como ciudadanas capaces de construir mundos sostenibles e influir en la política local.

Desde la organización, la crítica,la formación y participación sí podemos influir y hacernos visibles como mujeres que luchamos por la tierra y el territorio, los bienes comunes y la justicia ambiental.

Descarga aquí el video del taller