Vieja Infografía Somos Defensoras Ambientales

México ocupa el cuarto lugar más peligroso en América Latina para las defensoras ambientales, que día con día luchan para defender la tierra, el territorio, la biodiversidad frente a las embestidas del Estado y las empresas. Estas valientes mujeres, muchas de ellas lideresas comunitarias y activistas, han sufrido amenazas, difamaciones, persecuciones, intimidaciones, violencia emocional, física y sexual, la criminalización de la protesta social, entre otras acciones que significan la violación sistemática de sus derechos a defender a los derechos.

En 2018 el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó una política para la protección de defensoras y defensores ambientales, en la que «se compromete a trabajar con gobiernos y empresas para mejorar la protección de aquellas personas que están en la línea de frente en la batalla por el futuro de nuestro planeta» (Global Witness).

Entre otros elementos, esta política se compromete a:
* Denunciar los ataques contra activistas y a impulsar la rendición de cuentas de los responsables, al mismo tiempo que realiza incidencia ante gobiernos y empresas en pos de una protección más eficaz;
* Establecer un Mecanismo de Respuesta Rápida a través del cual las y los activistas ambientales puedan informar casos de amenazas o ataques, de modo tal que el PNUMA pueda denunciar o tomar otras medidas de apoyo o protección;
* Proporcionar apoyo legal y técnico, así como recursos, a sociedad civil, gobiernos, jueces y empresas para el apoyo y la protección de personas defensoras;
* Lanzar una campaña global para crear conciencia y estimular la acción sobre la protección ambiental, posicionando como central el papel de las personas defensoras del medio ambiente.

Sin embargo, esta política aún no cuenta con mecanismos de aplicación en México. Aquí, existe una fuerte tensión entre la defensa del territorio y sus bienes naturales, y los intereses de las empresas que, respaldadas por las reformas constitucionales y con el apoyo del Estado, están invadiendo los territorios rurales y urbanos, destruyendo el ecosistema, e implementando proyectos desarrollistas y extractivistas.

p=. *Nosotras decimos !NO¡ a los intereses políticos y económicos en el territorio.*
p=. *Decimos sí a la vida, a la gestión comunitaria de los bienes comunes.*

Vieja Infografía Somos Agua, somos Tierra

p=. *Las mujeres luchamos para que la vida esté en el centro de la organización social, política y económica*

Las defensoras ambientales son todas las mujeres que, a título individual o colectivo, trabajan para hacer realidad los derechos ambientales, el derecho al agua, a la tierra y al territorio. Son mujeres con un firme compromiso en “visibilizar situaciones de injusticia social y combatir la impunidad” (Amnistía Internacional).

Las defensoras ambientales en su mayoría son mujeres indígenas y campesinas, que defienden sus territorios y culturas de los proyectos de desarrollo neoliberal y extractivista, como mineras, fracking, eólicas, represas, monocultivos, tala de árboles, proyectos turísticos, grandes carreteras y otros que afectan el territorio, la vida humana y no humana.

Las mujeres, principalmente las indígenas y las mestizas marginadas nos organizamos, luchamos y resistimos a los embates de las empresas que despojan los territorios con la complicidad del gobierno.

*Somos defensoras ambientales*
* Las mujeres, principalmente las indígenas y mestizas marginadas, impulsan prácticas ecológicas que promueven la justicia ambiental.
* Las mujeres protegen y defenden sus tierras, semillas, aguas, territorios y vidas comunitarias. Juntas, enfrentan el deterioro ambiental, el despojo territorial y la pobreza.
* Todo este trabajo lo realizamos en condiciones de peligro: sufrimos amenazas, difamación y violencia. Muchas veces lo hacemos en medio a conflictos y sin el apoyo de la comunidad o de la familia.

*Ya basta de criminalizar las defensoras del ambiente*

Video del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y Colectivo

Video del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y ColectivoVideo del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y Colectivo

Las mujeres somos la mayoría en los movimientos por la defensa de la tierra y el territorio, sin embargo, enfrentamos muchas dificultades para la participación y la toma de decisiones, debido a nuestra sobrecarga de trabajo y al machismo todavía imperante en la familia y al interior de los propios movimientos.

Así, en los días 30 y 31 de mayo y 1 y 2 de junio de 2019, nos reunimos para platicar y recuperar nuestro poder personal y colectivo como mujeres. Queremos cambiar la idea de que las mujeres somos víctimas del deterioro ambiental y queremos ser reconocidas como ciudadanas capaces de construir mundos sostenibles e influir en la política local.

Desde la organización, la crítica,la formación y participación sí podemos influir y hacernos visibles como mujeres que luchamos por la tierra y el territorio, los bienes comunes y la justicia ambiental.

Descarga aquí el video del taller

El Cuidado en los Espacios Públicos

¿Sabes cómo viven las mujeres que barren las calles?

¿Conoces sus problemas, sus sueños y sus luchas?

Las mujeres que trabajan en la limpia municipal, conocidas como barrenderas, conforman uno de los sectores laborales más vulnerables y no reconocidos. Su trabajo, tan importante e imprescindible para el funcionamiento de cualquier ciudad, es uno de los más estigmatizados.

¿Cuántas veces has saludado o agradecido a una barrendera, cuando cruzas con alguna?

En general, el trabajo que hacen las mujeres en el espacio público es invisibilizado, y sólo se ve cuando no lo hacen.

Aquí les compartimos la memoria de un taller, en el cual ellas nos comparten sus vidas, sus propuestas y sus alternativas.

Pod Cast El Cuidado en Espacios Públicos


En el espacio público hay múltiples acciones de cuidado realizadas en las calles, que con frecuencia solamente se ven cuando no se hacen, pero se invisibilizan como cuidado cuando se hacen. Este trabajo de cuidado es realizado por personas como los y las barrenderas, recicladoras y recolectores de basura; las y los jardineros que embellecen el espacio público, las y los enfermeros que cuidan la salud; las parteras y parteros, curanderas y curanderos, médicos tradicionales; los y las maestras, educadores y educadoras; las y los cuidadores profesionales; los y las campesinas que producen la comida que comemos; las y los bomberos, las y los vigilantes y demás agentes de cuidado y seguridad ciudadana, etc. todas estas actividades están relacionadas con el trabajo de cuidado. Y reconocemos que en nuestra sociedad y cultura tanto en el espacio público como en el espacio privado siguen siendo mayoritariamente las mujeres las que ejercen este trabajo de cuidado.

El trabajo de cuidados, imprescindible para la reproducción de la vida y para el propio sistema capitalista, no cuenta con ningún tipo de reconocimiento personal, social, político ni económico. Se trata de una sociedad que no valora las actividades, tiempo y dedicación para que la vida subsista.

Pod Cast El Cuidado en Espacios Públicos

En el espacio público hay múltiples acciones de cuidado realizadas en las calles, que con frecuencia solamente se ven cuando no se hacen, pero se invisibilizan como cuidado cuando se hacen. Este trabajo de cuidado es realizado por personas como los y las barrenderas, recicladoras y recolectores de basura; las y los jardineros que embellecen el espacio público, las y los enfermeros que cuidan la salud; las parteras y parteros, curanderas y curanderos, médicos tradicionales; los y las maestras, educadores y educadoras; las y los cuidadores profesionales; los y las campesinas que producen la comida que comemos; las y los bomberos, las y los vigilantes y demás agentes de cuidado y seguridad ciudadana, etc. todas estas actividades están relacionadas con el trabajo de cuidado. Y reconocemos que en nuestra sociedad y cultura tanto en el espacio público como en el espacio privado siguen siendo mayoritariamente las mujeres las que ejercen este trabajo de cuidado.

El trabajo de cuidados, imprescindible para la reproducción de la vida y para el propio sistema capitalista, no cuenta con ningún tipo de reconocimiento personal, social, político ni económico. Se trata de una sociedad que no valora las actividades, tiempo y dedicación para que la vida subsista.

Pod Cast Empleadas del Hogar


En Chiapas, la mayoría de las empleadas domésticas son de origen indígena, expulsadas por la pobreza de sus lugares de origen, y que han migrado a las ciudades con la expectativa de mejorar sus condiciones de vida. Muchas de ellas han salido de sus comunidades desde la infancia, encontrando en el empleo doméstico una de sus pocas oportunidades de sobrevivencia, trabajando desde niñas enganchadas por los patrones, laborando jornadas extensas por salarios muy bajos y en condiciones de semi esclavitud. El racismo, la discriminación y la explotación han sido las características de las relaciones laborales establecidas con sus empleadores. En muchos casos ni siquiera se les reconoce como trabajadoras, sino como prestadoras de una ayuda en casa ajena: se les ofrece techo y comida como parte del pago a su trabajo. El manejo deficiente del español y la poca o nula educación básica favorecen aún más la explotación y las mantiene aisladas en un contexto desfavorable que no les reconoce los mínimos derechos humanos y laborales.

Pod Cast Empleadas del Hogar

En Chiapas, la mayoría de las empleadas domésticas son de origen indígena, expulsadas por la pobreza de sus lugares de origen, y que han migrado a las ciudades con la expectativa de mejorar sus condiciones de vida. Muchas de ellas han salido de sus comunidades desde la infancia, encontrando en el empleo doméstico una de sus pocas oportunidades de sobrevivencia, trabajando desde niñas enganchadas por los patrones, laborando jornadas extensas por salarios muy bajos y en condiciones de semi esclavitud. El racismo, la discriminación y la explotación han sido las características de las relaciones laborales establecidas con sus empleadores. En muchos casos ni siquiera se les reconoce como trabajadoras, sino como prestadoras de una ayuda en casa ajena: se les ofrece techo y comida como parte del pago a su trabajo. El manejo deficiente del español y la poca o nula educación básica favorecen aún más la explotación y las mantiene aisladas en un contexto desfavorable que no les reconoce los mínimos derechos humanos y laborales.

Pod Cast Trabajadoras del Hogar


El trabajo de de cuidados y doméstico ha sido socialmente atribuido a las mujeres, que realizan una amplia gama de servicios gratuitos, sin tener por ello reconocimiento, salario u otro tipo de retribución. Dicho trabajo implica una variada serie de actividades: gestar, parir, amamantar, criar hijos e hijas, cocinar, lavar ropa, limpiar la casa, ahorrar agua y energía, regar las plantas, hacer la compras, proveer de ropa; y en contextos rurales cargar agua, leña, cuidar el solar familiar, entre muchas otras. Además, incluye la atención y contención emocional y afectiva, las atenciones y el cuidado de personas enfermas y personas parcial o totalmente dependientes.

La división sexual del trabajo implica la realización de un conjunto de servicios gratuitos definidos socialmente como no productivos, que las mujeres tienen la obligación de cumplir en el marco de la institución familiar. Estos trabajos de reproducción se sintetizan en los trabajos domésticos y de cuidados. Mientras que las mujeres en situación de marginación y las campesinas viven dobles y hasta triples jornadas de trabajo, pues aunque laboren de manera remunerada o como agricultoras, también son responsables del trabajo doméstico y del cuidado de personas dependientes, las mujeres que se emplean en el trabajo domestico realizan las mismas tareas en sus propias casas y en las ajenas, lo que también representa dobles y hasta triples jornadas.

Pod Cast Trabajadoras del Hogar

El trabajo de de cuidados y doméstico ha sido socialmente atribuido a las mujeres, que realizan una amplia gama de servicios gratuitos, sin tener por ello reconocimiento, salario u otro tipo de retribución. Dicho trabajo implica una variada serie de actividades: gestar, parir, amamantar, criar hijos e hijas, cocinar, lavar ropa, limpiar la casa, ahorrar agua y energía, regar las plantas, hacer la compras, proveer de ropa; y en contextos rurales cargar agua, leña, cuidar el solar familiar, entre muchas otras. Además, incluye la atención y contención emocional y afectiva, las atenciones y el cuidado de personas enfermas y personas parcial o totalmente dependientes.

La división sexual del trabajo implica la realización de un conjunto de servicios gratuitos definidos socialmente como no productivos, que las mujeres tienen la obligación de cumplir en el marco de la institución familiar. Estos trabajos de reproducción se sintetizan en los trabajos domésticos y de cuidados. Mientras que las mujeres en situación de marginación y las campesinas viven dobles y hasta triples jornadas de trabajo, pues aunque laboren de manera remunerada o como agricultoras, también son responsables del trabajo doméstico y del cuidado de personas dependientes, las mujeres que se emplean en el trabajo domestico realizan las mismas tareas en sus propias casas y en las ajenas, lo que también representa dobles y hasta triples jornadas.