Somos Agua, somos Tierra, somos defensoras del Ambiente

Las mujeres luchamos para que la vida esté en el centro de la organización social, política y económica.

Las defensoras ambientales son todas las mujeres que, a título individual o colectivo, trabajan para hacer realidad los derechos ambientales, el derecho al agua, a la tierra y al territorio. Son mujeres con un firme compromiso en “visibilizar situaciones de injusticia social y combatir la impunidad”.

Las defensoras ambientales en su mayoría son mujeres indígenas y campesinas, que defienden sus territorios y culturas de los proyectos de desarrollo neoliberal y extractivista, como mineras, fracking, eólicas, represas, monocultivos, tala de árboles, proyectos turísticos, grandes carreteras y otros que afectan el territorio, la vida humana y no humana.

Las mujeres, principalmente las indígenas y las mestizas marginadas nos organizamos, luchamos y resistimos a los embates de las empresas que despojan los territorios con la complicidad del gobierno.

Somos defensoras ambientales

Las mujeres, principalmente las indígenas y mestizas marginadas, impulsan prácticas ecológicas que promueven la justicia ambiental.

Las mujeres protegen y defienden sus tierras, semillas, aguas, territorios y vidas comunitarias. Juntas, enfrentan el deterioro ambiental, el despojo territorial y la pobreza.

Todo este trabajo lo realizamos en condiciones de peligro: sufrimos amenazas, difamación y violencia. Muchas veces lo hacemos en medio a conflictos y sin el apoyo de la comunidad o de la familia.

Ya basta de criminalizar las defensoras del ambiente

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Defensoras Ambientales en Chiapas

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México ocupa el cuarto lugar más peligroso en América Latina para las defensoras ambientales, que día con día luchan para defender la tierra, el territorio, la biodiversidad frente a las embestidas del Estado y las empresas. Estas valientes mujeres, muchas de ellas lideresas comunitarias y activistas, han sufrido amenazas, difamaciones, persecuciones, intimidaciones, violencia emocional, física y sexual, la criminalización de la protesta social, entre otras acciones que significan la violación sistemática de sus derechos a defender a los derechos.

En 2018 el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó una política para la protección de defensoras y defensores ambientales, en la que “se compromete a trabajar con gobiernos y empresas para mejorar la protección de aquellas personas que están en la línea de frente en la batalla por el futuro de nuestro planeta”. Entre otros elementos, esta política se compromete a:

* Denunciar los ataques contra activistas y a impulsar la rendición de cuentas de los responsables, al mismo tiempo que realiza incidencia ante gobiernos y empresas en pos de una protección más eficaz;

* Establecer un Mecanismo de Respuesta Rápida a través del cual las y los activistas ambientales puedan informar casos de amenazas o ataques, de modo tal que el PNUMA pueda denunciar o tomar otras medidas de apoyo o protección;

* Proporcionar apoyo legal y técnico, así como recursos, a sociedad civil, gobiernos, jueces y empresas para el apoyo y la protección de personas defensoras;

* Lanzar una campaña global para crear conciencia y estimular la acción sobre la protección ambiental, posicionando como central el papel de las personas defensoras del medio ambiente.

Sin embargo, esta política aún no cuenta con mecanismos de aplicación en México. Aquí, existe una fuerte tensión entre la defensa del territorio y sus bienes naturales, y los intereses de las empresas que, respaldadas por las reformas constitucionales y con el apoyo del Estado, están invadiendo los territorios rurales y urbanos, destruyendo el ecosistema, e implementando proyectos desarrollistas y extractivistas.

Nosotras decimos !NO¡ a los intereses políticos y económicos en el territorio.

Decimos sí a la vida, a la gestión comunitaria de los bienes comunes.

Capsulas de radio Mujer y Coronavírus

Cápsulas de Radio: Mujeres y Coronavírus

Frente a la pandemia del COVID-19, las mujeres -en especial las indígenas, migrantes y empobrecidas- somos las más afectadas. Las desigualdades en el acceso a la información, en la división sexual del trabajo, en el acceso al agua en cantidad y calidad adecuadas, la sistemática violación de todos nuestros derechos, en especial el derecho a la salud y a la alimentación, incrementan nuestras vulnerabilidades frente a la pandemia.

Pero no estamos solas! Podemos organizarnos en nuestra comunidad, colonia o barrio y apoyarnos mutuamente.

Cápsula 1: Mujeres y Coronavírus
Con el apoyo de Comunicadores y Comunicadoras Populares por la Autonomía – COMPPA, y desde un enfoque ecofeminista, Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente les comparte las voces, pensamientos y sentires de las mujeres frente a los desafíos que presenta el COVID-19. El ecofeminismo pone la vida en el centro de las decisiones políticas y económicas.
¡Escucha, comparte y comenta!
Cápsula 2: Mujeres, Trabajo y COVID-19
¿Qué desafíos presenta el COVID 19 para las mujeres trabajadoras y empleadas del hogar?
Desde un enfoque ecofeminista, Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente, con el apoyo de Comunicadores y Comunicadoras Populares por la Autonomía – COMPPA, les comparte las voces, pensamientos y sentires de las mujeres frente a los desafíos que presenta el COVID-19 con respecto al trabajo que realizamos las mujeres. El ecofeminismo pone la vida en el centro de las decisiones políticas y económicas.
¡Escucha, comparte y comenta!
Cápsula 3: La Culpa no es del Murciélago, es del Sistema Capitalista Patriarcal
La pandemia que estamos atravesando con tanto dolor, angustia e incertidumbre se debe a este modelo económico de muerte, capitalista y patriarcal, que ha invadido y destruido los territorios y sus ecosistemas, y que genera pobreza, exclusión, marginación.
En esta cápsula, nosotras de Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente, junto con Comunicadorxs Populares por la Autonomía -COMPPA, y con la participación de Sara Tomé te invitamos a reflexionar sobre esta situación.
¡Escucha y comparte!
Cápsula 4: Mujeres, Salud y Coronavírus
Hablar de salud en estos tiempos de la pandemia del Covid19, es mucho más que hablar de vacunas. Es conocer y fortalecer los procesos de salud comunitaria. En esta cápsula, nosotras de Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente, junto con Comunicadorxs Populares por la Autonomía -COMPPA, y con la participación de las compañeras de At’el Antzetik y de la Casa de las Mujeres Ixim Antzetik, les compartimos las iniciativas sobre salud que las mujeres indígenas estamos impulsando desde Chiapas.
Cápsula 5: Solidaridad y Economías Feministas frente a la Pandemia
Uno de los desafíos que nos trae la pandemia, es el de ser creativas, cuestionar el modelo económico patriarcal capitalista dominante y construir espacios de solidaridad. En esta cápsula, nosotras de Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente, junto con Comunicadorxs Populares por la Autonomía -COMPPA, y con la participación de Mujeres y Maíz, te compartimos lo que podemos hacer como mujeres en estos tiempos. ¡Inspírate, súmate a la solidaridad feminista!

Cápsula 6: Mujeres y la “Nueva Normalidad en el contexto del Coronavírus
En esta cápsula compartimos reflexiones acerca de la llamada “nueva normalidad” y de cómo las compañeras nos enfrentamos a la posibilidad del término de la cuarentena. Vemos que es necesario pensarnos en escenarios complejos y que nos llevan a colocar el cuidados de las mujeres en el centro. Nuestra salud emocional es un punto de partida importante para enfrentar estos escenarios no tan nuevos. En esta cápsula, nosotras de Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente, junto con Comunicadorxs Populares por la Autonomía -COMPPA, con la compañera Ángeles Mariscal de Periodistas de A Pie, les compartimos algunas reflexiones sobre lo que esto significa.

Coca Cola y COVID-19

La otra Pandemia: Coca Cola en Chiapas

La otra Pandemia: la Coca Cola en Chiapas

Sobrepeso – Obesidad – Diabetes – Hipertensión – Anemia = mayor riesgo de enfermarse por COVID

Desde el mes de abril de 2020, con la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas en Chiapas, aumentó el consumo de refrescos.

Chiapas ocupa uno de los 1º lugares en sobrepeso, obesidad y diabetes.

Aquí se consume aproximadamente 1.5 litros de refrescos por día.

Al incrementar el consumo de refrescos, se aumentan los riesgos de complicaciones graves, en caso de contraer una infección COVID19.

Saqueo del agua en San Cristóbal – ¿Cómo lavarse las manos?

La empresa Coca-Cola FEMSA extrae diariamente casi 1 millón de litros de agua.

Eso impide que gran parte de la población tenga agua suficiente para el lavado de manos y otras medidas para evitar el contagio del COVID y salvar sus vidas.

¿Y las mujeres?

Además del diabetes, entre las mujeres indígenas de Chiapas que cocinan con leña, es muy frecuente la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). La EPOC es una enfermedad consiste en una reducción de la elasticidad y capacidad pulmonar, lo que las hace propensas a infecciones, problemas cardiacos y cáncer pulmonar.

La EPOC es una de las principales causas de muerte de las mujeres indígenas mayores de 45 años.

La anemia es otro problema muy frecuente en las mujeres indígenas, resultado de deficiencias en su alimentación, las parasitosis y la exposición al humo de leña. Estas condiciones hacen que una infección por COVID19 presente muy altas probabilidades de complicarse.

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Video del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y Colectivo

Video del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y ColectivoVideo del Taller Recuperando Nuestro Poder Personal y Colectivo

Las mujeres somos la mayoría en los movimientos por la defensa de la tierra y el territorio, sin embargo, enfrentamos muchas dificultades para la participación y la toma de decisiones, debido a nuestra sobrecarga de trabajo y al machismo todavía imperante en la familia y al interior de los propios movimientos.

Así, en los días 30 y 31 de mayo y 1 y 2 de junio de 2019, nos reunimos para platicar y recuperar nuestro poder personal y colectivo como mujeres. Queremos cambiar la idea de que las mujeres somos víctimas del deterioro ambiental y queremos ser reconocidas como ciudadanas capaces de construir mundos sostenibles e influir en la política local.

Desde la organización, la crítica,la formación y participación sí podemos influir y hacernos visibles como mujeres que luchamos por la tierra y el territorio, los bienes comunes y la justicia ambiental.

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El Cuidado en los Espacios Públicos

¿Sabes cómo viven las mujeres que barren las calles?

¿Conoces sus problemas, sus sueños y sus luchas?

Las mujeres que trabajan en la limpia municipal, conocidas como barrenderas, conforman uno de los sectores laborales más vulnerables y no reconocidos. Su trabajo, tan importante e imprescindible para el funcionamiento de cualquier ciudad, es uno de los más estigmatizados.

¿Cuántas veces has saludado o agradecido a una barrendera, cuando cruzas con alguna?

En general, el trabajo que hacen las mujeres en el espacio público es invisibilizado, y sólo se ve cuando no lo hacen.

Aquí les compartimos la memoria de un taller, en el cual ellas nos comparten sus vidas, sus propuestas y sus alternativas.

Pod Cast El Cuidado en Espacios Públicos


En el espacio público hay múltiples acciones de cuidado realizadas en las calles, que con frecuencia solamente se ven cuando no se hacen, pero se invisibilizan como cuidado cuando se hacen. Este trabajo de cuidado es realizado por personas como los y las barrenderas, recicladoras y recolectores de basura; las y los jardineros que embellecen el espacio público, las y los enfermeros que cuidan la salud; las parteras y parteros, curanderas y curanderos, médicos tradicionales; los y las maestras, educadores y educadoras; las y los cuidadores profesionales; los y las campesinas que producen la comida que comemos; las y los bomberos, las y los vigilantes y demás agentes de cuidado y seguridad ciudadana, etc. todas estas actividades están relacionadas con el trabajo de cuidado. Y reconocemos que en nuestra sociedad y cultura tanto en el espacio público como en el espacio privado siguen siendo mayoritariamente las mujeres las que ejercen este trabajo de cuidado.

El trabajo de cuidados, imprescindible para la reproducción de la vida y para el propio sistema capitalista, no cuenta con ningún tipo de reconocimiento personal, social, político ni económico. Se trata de una sociedad que no valora las actividades, tiempo y dedicación para que la vida subsista.

Pod Cast Empleadas del Hogar


En Chiapas, la mayoría de las empleadas domésticas son de origen indígena, expulsadas por la pobreza de sus lugares de origen, y que han migrado a las ciudades con la expectativa de mejorar sus condiciones de vida. Muchas de ellas han salido de sus comunidades desde la infancia, encontrando en el empleo doméstico una de sus pocas oportunidades de sobrevivencia, trabajando desde niñas enganchadas por los patrones, laborando jornadas extensas por salarios muy bajos y en condiciones de semi esclavitud. El racismo, la discriminación y la explotación han sido las características de las relaciones laborales establecidas con sus empleadores. En muchos casos ni siquiera se les reconoce como trabajadoras, sino como prestadoras de una ayuda en casa ajena: se les ofrece techo y comida como parte del pago a su trabajo. El manejo deficiente del español y la poca o nula educación básica favorecen aún más la explotación y las mantiene aisladas en un contexto desfavorable que no les reconoce los mínimos derechos humanos y laborales.

Pod Cast Trabajadoras del Hogar


El trabajo de de cuidados y doméstico ha sido socialmente atribuido a las mujeres, que realizan una amplia gama de servicios gratuitos, sin tener por ello reconocimiento, salario u otro tipo de retribución. Dicho trabajo implica una variada serie de actividades: gestar, parir, amamantar, criar hijos e hijas, cocinar, lavar ropa, limpiar la casa, ahorrar agua y energía, regar las plantas, hacer la compras, proveer de ropa; y en contextos rurales cargar agua, leña, cuidar el solar familiar, entre muchas otras. Además, incluye la atención y contención emocional y afectiva, las atenciones y el cuidado de personas enfermas y personas parcial o totalmente dependientes.

La división sexual del trabajo implica la realización de un conjunto de servicios gratuitos definidos socialmente como no productivos, que las mujeres tienen la obligación de cumplir en el marco de la institución familiar. Estos trabajos de reproducción se sintetizan en los trabajos domésticos y de cuidados. Mientras que las mujeres en situación de marginación y las campesinas viven dobles y hasta triples jornadas de trabajo, pues aunque laboren de manera remunerada o como agricultoras, también son responsables del trabajo doméstico y del cuidado de personas dependientes, las mujeres que se emplean en el trabajo domestico realizan las mismas tareas en sus propias casas y en las ajenas, lo que también representa dobles y hasta triples jornadas.