Este año desde el eje Vinculación y Aprendizaje, iniciamos un proceso de formación interna para fortalecer nuestros aprendizajes, analizar y desmenuzar juntas temas del contexto actual a nivel latinoamericano y mundial. Cada integrante del equipo propuso un tema de interés y compartimos lecturas.
En nuestra primera sesión platicamos sobre el concepto de la “aceleración”, a partir de autores como Hartmut Rosa (Alienación y aceleración) y Zygmunt Bauman (44 Cartas desde el mundo líquido), entre otros títulos, que nos permitieron conocer a profundidad como el sistema capitalista ha sumergido a la sociedad en una dinámica de “aceleración social”. Esta dinámica responde a patrones e ideas que ponen a las personas a la exigencia de que todo camine con velocidad. Hartmut menciona que esta aceleración que opera en tres dimensiones; la aceleración tecnológica, la aceleración del cambio social, y la aceleración del ritmo de vida, impulsadas por motores que alimentan esa velocidad: el motor social, cultural y el ciclo de la aceleración que se alimenta así misma.
“La sensación de que el tiempo es escaso, no nos alcanza.”

Bauman advierte que la actual necesidad de identidades fáciles de quitar (“manto liviano”) fomenta la multiplicación de contactos online fugaces y superficiales, donde la cantidad importa más que la calidad y los vínculos se pueden borrar con la tecla «suprimir» para evitar exigencias profundas.
Rosa nos propone que la aceleración y la inestabilidad llevan a un estado de «saturación social» o «yo saturado».
En nuestras reflexiones y en nuestra vida, esta aceleración es preocupante porque exige cada vez más sumergirse en una dinámica de hiperconexión, hiperinformación, hipermedicada, hiperestresada, el scroll infinito, donde el silencio y la pausa se perciben como sinónimo de fracaso o de no “existir”, provocando niveles de caos que afectan a la población en distintos niveles, desde el físico hasta el mental.
A todo esto, reflexionamos sobre la importancia de regresar al descanso radical: Hacia una ecología espiritual del cuidado, propuestos por Daniela Cienfuegos y Manuel Tironi, desde una herramienta política, espiritual y ecológica para sanar la relación con la Tierra.
¿Qué hacer para desacelerar? nos queda recordar que la calma, el descanso y los cuidados también son un acto de resistencia y rebeldía, frente al sistema que busca controlar todas las formas de vida.